Blog Relámpago Azul

Una voz interior

Cualquiera podría hacer un viaje largo, de esos viajes largos que duran una jornada entera.
Quizás uno necesitara parar a tomarse un descanso, quizás estirar las piernas y, porqué no, relajarse mirando al paisaje. Uno podría así intentar sentir lo que le rodea, y quizás de esa forma sentirse en mitad del universo, ¿que le diría el paisaje?

Uno miró a las montañas en mitad del camino e intentó sentir.
Las montañas le dijeron que ellas eran grandes, él era pequeño.
El mensaje se recibe, no se cuestiona. Así que tras su breve pausa siguió su camino.

Uno terminó su trayecto, por fin había llegado. Desde el mismo aparcamiento se acordó de su conversación y quiso continuarla. Y otra vez intentó sentir. Y otra vez sintió:

“Esto será en tu vida un espacio de tiempo, dudosa vida, pues ¿que sentido tendrá?”

Ya estába allí. Acomodó sus cosas en el que sería su alojamiento durante los próximos días y salió a dar un paseo, esta vez bajo las estrellas.
Mirando a las estrellas se le ocurrió que de nuevo podría intentar sentir. Y de nuevo intentó sentir, de nuevo desde dentro habló sin palabras ¿que le dirían las estrellas?

Las estrellas le hablaron y al principio le hicieron sentir muy pequeño, minúsculo en el Universo, pues ellas eran muy grandes, tan lejanas.

Cuando terminó de hablar miró lo que la conversación del silencio había dejado escrito dentro, entonces descifró el mensaje, era claro:

“Eres grande, te sentimos en el Cosmos, te sentimos en este extraño espacio de tiempo, de misterioso contenido.”

Fue así como el mismísimo tiempo se detuvo un instante en su viaje para saludar:

“Preparate que voy a pasar.”

La campana sonó dentro clara y armoniosa como sólo saben hacer las campanas. La conciencia supo de la necesidad que le era señalada. Codificada advertencia, te dará algo, tenlo en cuenta.

El devenir del movimiento lleva con exquisito mimo a un pasajero que se pregunta a dónde va. Y mientras el pasajero consigo mismo debate sobre este misterio parcial va girando el volante. Y en su trayecto el paisaje susurrando se lo dice.

Eso mismo que te lleva te hace girar el volante, eso mismo que mueve tu ser y tu conciencia es eso que estás buscando.