Blog Relámpago Azul

El don de la libertad

Caminaba el elegido con el don brillando en su pecho. Todos los seres del Universo le miraban con curiosidad. ¿cual será tu palabra? ¿Como trazarás ahora el destino?

Pero el elegido caminaba triste, se le notaba afligido.
Su luz era brillante, si, una luz especial que todos querían tener, pero el elegido veía que al mundo le faltaba brillo, no le terminaba de gustar.

Mientras tanto todas las criaturas del Universo se maravillaban de la creación del elegido y de sus vivos colores y ricos matices.

Pero al elegido le embargaba la melancolía, una profunda melancolía; buscaba algo que no podría decir exactamente qué, pero que fuera mejor; el Universo debía ser mejor, al Universo le faltaba algo.

"Ojala todo cambiara", pensó. Y dicho y hecho. Nada más pensar así hubo una gran tormenta llena de rayos y relámpagos, y en sus destellos miraba el elegido buscando un brillo mejor.

Buscó nuevos brillos y colores, otros matices, otras sensaciones.

Absorto en la tormenta, deseando sus relámpagos, soñando en voz alta, encontró todo cuanto se le antojó. “Pero podría ser mejor”, pensó. Y una lágrima rodó por su rostro. “Me gustaría no estar tan triste”, pensó, “quiero encontrar eso que falta”.

Entonces, caminando en sus deseos se perdió en el bosque del olvido, y en él se maravilló de tantos matices y vivos colores, tantas emociones.

Pero el Universo era difícil de comprender así, en el olvido. ¡ Quién supiera la verdad ! Y pensando así, un día, sediento, miró su reflejo en el agua tranquila de un manantial. Aquellos ojos le miraban, tenían un brillo especial, eran suyos. Tenían curiosidad, querían saber.

De repente tuvo la sensación de recordar algo. Él sabía, pero no sabría decir qué. Fue en ese mismo momento que decidió que deseaba saber la verdad. Entonces el deseo le susurró al oído que buscara más profundo.

Cerró los ojos y por fin vio, y se sintió inmensamente feliz, pues lo tenía todo.
Pues al cerrar los ojos escuchó un eco singular, un eco que iba de su mirada a a sus ojos reflejados en el agua, y de ambas miradas a su pensamiento, y en medio de la oscuridad: de su pensamiento a sus ojos, y entre medias él.