Alter Ego
En cualquiera de sus formas siempre era él, buscándose a si mismo, centrado en su búsqueda por su felicidad. Centrado en su propio yo, egoísta por su vida.
Caminaba el protagonista inmerso en su historia, sintiendo muy propio su papel. Por dimensiones de conciencia él transitaba vivo en lo material. Y así inmerso en su ser, no podía evitar sentir, no podía evitar desear. Siempre nuevas aventuras, siempre el mismo simple planteamiento: quería ser feliz. Su vida entera se debatía probándose el traje de su encarnación para así notar un nuevo efecto, una nueva dimensión de conciencia.
Todo ser humano tiene sentimientos y deseos.
Todo ser humano desea ser feliz.
La búsqueda de la felicidad se centra en el YO, eso implica egoísmo.
En el camino del egoísmo a menudo se obtienen resultados diferentes al objetivo profundo (la felicidad), esto hiere y remueve sentimientos y hace que los deseos cambien.
En el camino del egoísmo los individuos empiezan a percibir la necesidad de actuar más allá del YO superficial para alcanzar la felicidad.
El YO se expande y el egoísmo se convierte en
ALTER EGO:
Porque el agua movida en un estanque genera ondas que se mueven por la superficie, y rebotan, y vuelven… Las aguas en ocasiones se hacían muy difíciles de navegar; quien sabe, en ocasiones quizás le hicieran naufragar; quien sabe, quizás incluso le hicieran ahogarse; quien sabe, en ocasiones quizás deseó que las aguas no se moviesen así, “contra él”.
Deseó. Deseó cosas distintas, no paró de desear, ni su deseo paró de cambiar. ¿Como vivir la aventura sin mover el agua? Sólo quería ser feliz. ¿Cómo no morir ahogado?
En un momento de lucidez, en calma, tuvo una visión: su escenario vital era un estanque. En el estanque estaban todos y todo... y su rostro. Él era el estanque, un estanque movido por los vientos del tiempo. Su felicidad era la calma en el estanque. La calma en el estanque era no alterar su perfecto devenir por los vientos del tiempo.
Sintió el deseo de ser uno con el estanque. Se sumergiría en el estanque, sentiría sus mareas, bucearía con ellas a donde estas fueran. Así el YO empezó a percibir la necesidad de actuar más allá de la superficie para ser feliz. Percibir que el YO se expande… y transformar el egoísmo en Alter Ego:
Yo profundo, por no renunciar a mí, mi felicidad depende de la tuya.
COMO NAVEGAR:
Cierra los ojos y mira al estanque en calma.
Párate un momento y respira sin pensar en nada.
Ahora muévete.
Tus deseos son cargas de profundidad en el universo.
Caminaba el protagonista inmerso en su historia, sintiendo muy propio su papel. Por dimensiones de conciencia él transitaba vivo en lo material. Y así inmerso en su ser, no podía evitar sentir, no podía evitar desear. Siempre nuevas aventuras, siempre el mismo simple planteamiento: quería ser feliz. Su vida entera se debatía probándose el traje de su encarnación para así notar un nuevo efecto, una nueva dimensión de conciencia.
Todo ser humano tiene sentimientos y deseos.
Todo ser humano desea ser feliz.
La búsqueda de la felicidad se centra en el YO, eso implica egoísmo.
En el camino del egoísmo a menudo se obtienen resultados diferentes al objetivo profundo (la felicidad), esto hiere y remueve sentimientos y hace que los deseos cambien.
En el camino del egoísmo los individuos empiezan a percibir la necesidad de actuar más allá del YO superficial para alcanzar la felicidad.
El YO se expande y el egoísmo se convierte en
ALTER EGO:
Porque el agua movida en un estanque genera ondas que se mueven por la superficie, y rebotan, y vuelven… Las aguas en ocasiones se hacían muy difíciles de navegar; quien sabe, en ocasiones quizás le hicieran naufragar; quien sabe, quizás incluso le hicieran ahogarse; quien sabe, en ocasiones quizás deseó que las aguas no se moviesen así, “contra él”.
Deseó. Deseó cosas distintas, no paró de desear, ni su deseo paró de cambiar. ¿Como vivir la aventura sin mover el agua? Sólo quería ser feliz. ¿Cómo no morir ahogado?
En un momento de lucidez, en calma, tuvo una visión: su escenario vital era un estanque. En el estanque estaban todos y todo... y su rostro. Él era el estanque, un estanque movido por los vientos del tiempo. Su felicidad era la calma en el estanque. La calma en el estanque era no alterar su perfecto devenir por los vientos del tiempo.
Sintió el deseo de ser uno con el estanque. Se sumergiría en el estanque, sentiría sus mareas, bucearía con ellas a donde estas fueran. Así el YO empezó a percibir la necesidad de actuar más allá de la superficie para ser feliz. Percibir que el YO se expande… y transformar el egoísmo en Alter Ego:
Yo profundo, por no renunciar a mí, mi felicidad depende de la tuya.
COMO NAVEGAR:
Cierra los ojos y mira al estanque en calma.
Párate un momento y respira sin pensar en nada.
Ahora muévete.
Tus deseos son cargas de profundidad en el universo.
